A pesar de la hegemonía ocupada por la telefonía y las entidades financieras, los usuarios no dejan exentos otros sectores. Ejemplo de esto es la percepción de un 9% de los usuarios, que critican la mala gestión de las compañías de suministro de agua, electricidad y gas. Muy de cerca, con un 8% y 7% encontramos a las compañías de Internet y las aéreas, respectivamente.
Los datos muestran que los usuarios perciben que la administración pública y las empresas de seguros tampoco respetan plenamente sus derechos como consumidores.
Estos datos poco distan de la realidad. Las operadoras de telefonía fija y móvil llevan años encabezando los rankings de incidencias, como la facturación errónea, la carencia de información y la insatisfacción con el servicio.
La liberalización de este sector ha proporcionado mayor competencia en las tarifas, a pesar de que todavía existen algunos pactos entre compañías a la hora de establecer precios.
Las portabilidades continúan siendo un problema pendiente para mejorar. La normativa que regula este sector es insuficiente, dado que no consigue menguar las quejas de los usuarios.
No sorprende que las entidades financieras ocupen el segundo lugar. Probablemente debido a la crisis financiera, los usuarios han notado un servicio más recaudatorio e intransigente; ya sea mediante el aumento de las comisiones o la mayor exigencia de las cláusulas contractuales.
Los suministros básicos (9%) a menudo reciben reclamaciones relacionadas con la facturación y la subida de las tarifas. Una solución para acabar con la arbitrariedad a la hora de calcular los precios de la electricidad es la instalación inminente de contadores eléctricos, que permitirán pagar por el consumo exacto.
El transporte aéreo (7%), que ya cuenta con las problemáticas habituales, se ha visto agravado este año por las huelgas encubiertas de los controladores aéreos.
